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AVENTURA EN EL TRANSASIÁTICO

Esta historia escrita por Julio Verne en 1892 se
tituló originalmente Claudius Bombarnac, y vió
la luz por entregas en Le Soleil entre el 10 de
octubre y el 7 de diciembre de 1892. Un año
después se publicaría la novela en un solo
volumen con ilustraciones de León Benett.
Claudio Bombarnac, su protagonista, es un
reportero francés que, enviado por su periódico,
“El siglo XX”, recorre la estepa asiática con
destino a Pekín tratando de descubrir cuál de sus
compañeros de viaje (un grupo de personajes
variopintos, misteriosos, extravagantes,
malvados encubiertos o seductores), merece ser
el héroe de su reportaje. A lo largo de este
ajetreado viaje en el Gran Transasiático, quizás
inspirado en el mítico Orient-Express, el lector
asistirá al descubrimiento de paisajes lejanos,
ciudades con nombres impronunciables, amigos
leales, malvados con códigos de honor, sorpresas
inesperadas, historias de amor, y un tren
imaginado por uno de los más grandes escritores
de viajes de la Historia de la Literatura,
presentado en esta novela como el medio de
transporte literariamente perfecto para que en él
se desarrollen el enigma y la aventura.

EL MISTERIO DEL AGUA AZUL

EL MISTERIO DEL AGUA AZUL

Acosado por las guerrillas nativas, un fuerte colonial francés situado en el desierto solicita ayuda. Cuando las tropas de socorro se acercan, observan a numerosos legionarios apostados en sus almenas. Pero esos hombres, inmóviles como estatuas, más que soldados parecen fantasmas invulnerables a las balas, protagonistas de un misterio vinculado a otro misterio: el robo lejano de una fabulosa joya que dejó hasta allí un trágico rastro de sangre. En Inglaterra, la misteriosa desaparición del zafiro Agua Azul, propiedad de la señora Patricia Brandon, lleva a sus tres sobrinos, Michael, Digby y John «Beau» Geste, a alistarse en la Legión Extranjera, donde descubrirán que la aventura real es mucho más dura que la que soñaban de niños. Destinados a un lugar recóndito de África, el relato de sus vidas arrastra al lector a lo largo de un misterio que se desvelará página página, en una fascinante combinación de novela policíaca, relato de misterio y narración de aventuras. El enigma del Agua Azul y el destino extraordinario de los hermanos Geste sigue siendo una de las historias favoritas entre los lectores de todas las épocas, siempre dispuestos a disfrutar con una de las grandes y eternas aventuras clásicas. No es casual que esta historia de suspense, traición, lealtad y valentía haya inspirado varias míticas versiones cinematográficas que hoy son referentes en la historia del cine. «Fascinante combinación de novela policíaca, relato de misterio y narración de aventuras».
(Beau Geste)

EL PRISIONERO DE ZENDA

EL PRISIONERO DE ZENDA

El prisionero de Zenda es una novela privilegiada, pues pertenece a ese extraño y selecto club de los libros que nunca envejecen. Sus ingredientes eran ?y lo siguen siendo? infalibles: amores imposibles, héroes galantes, villanos inteligentes, princesas hermosas, coronas en peligro, fieles servidores? Todo ello, situado en el corazón de la Europa elegante de finales del siglo XIX: ese territorio mítico donde se cruzaban viajeros dandis realizando el Grand Tour, condesas misteriosas que tomaban las aguas en balnearios enclavados en mágicas montañas, investigadores privados tras la huella del mal en ciudades envueltas en niebla, infieles esposas fugitivas con jóvenes apuestos en el Orient Express, ladrones de guante blanco al acecho de las perlas de adineradas jovencitas que paseaban por Niza o leían a Mr. Barnabooth en la terraza de un hotel de Sorrento? El prisionero de Zenda nació tocada por los dioses y, abriéndose paso entre grandes del género, se convirtió en una de las Novela más leídas, erigiéndose además como pionera en la creación de historias ambientadas en países imaginarios.

EL DIAMANTE DE MOONFLEET

EL DIAMANTE DE MOONFLEET

Elogiada en la brillante construcción de sus personajes por Conrad, de ella dijo R. L. Stevenson: “Moonfleet es la novela que siempre quise escribir, pero lo único que pude hacer fue La isla del tesoro”. Un siglo después, Georges Remi (Hergé) reconocería el paralelismo de sus famosos personajes Tintín y Haddock con los protagonistas de Moonfleet: John Trenchard, muchacho sediento de aventuras, y su compañero Elzevir, el viejo lobo de mar, contrabandista y bebedor de ron. La furia del deseo de vivir del joven muchacho frente a la ternura de verse continuado en él por parte del viejo marino trazan fuertes líneas maestras en esta historia de acción en la que no falta ningún elemento para saciar el hambre de aventuras: un fantasma, una pista escrita en el medallón de un cadáver, un tesoro oculto, un contrabandista bebedor, un joven soñador, una belleza seductora, un asesinato, una huida, un traidor, una venganza, un naufragio, un regreso. Y el mar como paisaje engañoso, añorado, cruel, que acuna la narración con la inevitable melodía de la gran literatura clásica. Pero lo que convierte El Diamante de Moonfleet en una obra maestra universal es algo mucho más difícil de conseguir: su autor, Meade Falkner, queriendo contar la aventura de unos hombres, terminó