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CONFIANZA Y ABANDONO

CONFIANZA Y ABANDONO

Por mucho que yo diga que creo en Dios y por mucho que yo rece el Credo, el Credo apostólico… si no confío en Él, ¿de que me sirve profesar unas verdades de fe (yo creo que está vivo, yo creo que murió, que resucitó, creo que se encarnó, creo en Dios que es Uno y Trino, creo en la Iglesia, creo en el perdón de los pecados, creo en la resurrección de la carne…) si no descanso en Él, si no descanso en esa fe? ¿Para qué me sirve tener una fe que no me lleva a descansar en ella toda mi vida depositándola en ese Dios en el que creo? Si yo creo en toda esa omnipotencia, tengo que descansar en ella. Y solamente puedo descansar en la omnipotencia de Dios si confío en Dios. Y únicamente esa confianza es la que nos va a llevar al descanso, ¡hay que abandonarse!

REPARTE TUS SIETE DONES…

REPARTE TUS SIETE DONES…

Este pequeño libro recoge la transcripción de ocho programas radiofónicos que realicé en el espacio “Catecismo de la Iglesia Católica” de Radio María España, allá por el año 2o14, abordando la explicación de los dones del Espíritu santo. De ahí el estilo de la redacción.
Dado que el Catecismo de la Iglesia Católica presenta la existencia de estos dones de forma muy sobria y escueta (CIC 1830-1831), me serví de diversos manuales de Teología Espiritual para desarrollar la explicación de la doctrina católica sobre la naturaleza de los dones del Espíritu Santo, así como sobre la descripción detallada de cada uno de ellos.

LO QUE DIOS HA UNIDO…

LO QUE DIOS HA UNIDO…

Los dos solos, la luna, la cúpula de la Basílica de San Pedro y las estrellas. Hablamos de todo lo que habíamos vivido hasta entonces y nos juramos amor mientras comíamos ante aquella maravillosa vista. Dudaba de si sería allí donde me pediría matrimonio, porque hacía semanas que mis piernas temblaban cada vez que decía mi nombre de aquella manera tan especial, y aún no me lo había pedido oficialmente. Pero aquella nocha había algo diferente en sus ojos. Se percibía la misma decisión que cuando él estuvo preparándose para el juramento de dar su vida por el Papa. Tenía una contemplación interior muy profunda.

LA MUJER

LA MUJER, IMAGEN DE DIOS

Por feminismo; se entiende un movimiento social y político que postula la igualdad de los derechos de las mujeres y los hombres. Desgraciadamente, hoy este término está corrompido, pues muchos lo asocian con esas reivindicaciones que terminan en el rebajamiento de lo más característico de la mujer. Hombre y mujer son diferentes (anatomía, expresividad…) pero iguales en dignidad. Esta radica en que ambos fueron queridos y creados por Dios, quien imprimió en ellos el sello de su imagen. Estas páginas responden a la invitación que el Papa Francisco lanzaba para reflexionar acerca de la identidad y misión de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, promoviendo su participación. Algo esencial. El genio femenino es la imagen de la Iglesia que es mujer, esposa y madre. Sin este estilo reduciríamos el pueblo de Dios a una organización, quizá sindical, pero no como familia nacida de la Madre Iglesia.

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

Segundo Llorente Villa S.J. (Mansilla Mayor, León, 18 de noviembre de 1906 -Spokane,Washington, 26 de enero de 1989) Fue un jesuita, misionero y escritor español. Pasó más de cuarenta años como misionero en Alaska. Fue diputado ante el Congreso de los Estados Unidos por el estado de Alaska, y es considerado co-fundador de dicho estado. Fue enterrado en un cementerio indio en De Smet, Idaho, donde sólo pueden ser enterrados nativos indígenas americanos a petición de los mismos, el 30 de enero de 1989.
Estuvo largas temporadas en Akurulak, Bethel, Kotzebue y Alakanuk, pero sus crónicas más famosas son las que se conocen con ese mismo nombre recogidas en un libro llamado “Crónicas Akulurakeñas”.
Escribió doce libros sobre Alaska a lo largo de su vida, todos en español. Hablaba inglés perfectamente, lo había estudiado en Kansas (cuatro años, durante los estudios de teología), y llegó a hablar (él decía “chapurrear”) el eskimal.
Envío miles de crónicas, invitando con su profunda y habitual alegría, a la vocación sacerdotal y a misionar, y cartas y artículos describiendo la vida y anécdotas esquimales, que pronto se iban publicando en una revista de Misiones, principalmente en la ya extinguida “El Siglo de las Misiones”. Dichos artículos seleccionados y recopilados dieron lugar más tarde a varios libros, uno de los cuales tienes ahora, estimado lector, en la mano.

A LOS PIES DEL AMOR

A LOS PIES DEL AMOR

A los pies del Amor. Ese es el lugar que yo siempre he pensado que me corresponde, y creo que a nosotras nos corresponde: a sus Pies, pero detrás, sin reclamar siquiera que nos mire, que nos contemple, que esté atento a nosotras.
Nosotras estamos ahí con Él, a sus Pies: besándole, acariciándole, mostrándole nuestro amor… entregándole lo más precioso que tenemos: el perfume de nuestra vida: pero permanecemos a sus Pies y Él está libre de prestar su atención a otros, de seguir con el banquete, de hablar con el fariseo… no tiene que estar pendiente de mí.
Yo permanezco en mi lugar, que es a sus Pies, detrás de Él. Y ahí es donde deberíamos, aunque a veces no es fácil, sentirnos de verdad dichosas y felices.

MISERICORDIA

MISERICORDIA, DIOS MIO, POR TU BONDAD

Hay un salmo que, en el contexto de la meditación de la Pasión, creo que es de los textos más hermosos de la Biblia y más útiles, en el sentido de que nos retrata a cada uno de nosotros y nos pone frente a frente con Dios y con lo que somos: con nuestra miseria, nuestro pecado. Hablo del Salmo 50, que todos conocemos perfectamente: el Salmo Miserere…
Otra cosa es que, a veces, quizá por la costumbre, o porque se infiltra un poco la rutina, lo rezamos y lo rezamos… lo repetimos y lo repetimos… pero tengo la sensación -al menos a mí me sucede que no lo saboreamos, no lo gustamos.
Y he querido traerlo aquí para desgranarlo despacio delante del Señor; y porque siempre es bueno y yo… siento con frecuencia esa necesidad de pedir su Misericordia, de pedirla y de acogerme a ella.

MIMANDO NUESTRA LAMPARA

MIMANDO NUESTRA LAMPARA

La vocación cristiana, sin la Gracia que la sostenga y la alimente, al final es como una lámpara que no se enciende, que no sirve para nada. La vocación es un regalo, es un don y hay que acogerlo, pero luego hay que procurar cada día de nuestra vida el aceite que la mantenga encendida, fresca, útil, viva… y por mucho que yo quiera compartir mi aceite con otra persona… ¡es que no puedo! porque la Gracia es personal e intransferible. No puedo repartir la Gracia a costa de dejar mi lámpara sin fuerza, sin llama, sin luz.

LOS CONSEJOS EVANGÉLICOS A LA LUZ DEL MISTERIO DE LA NAVIDAD

LOS CONSEJOS EVANGÉLICOS A LA LUZ DEL MISTERIO DE LA NAVIDAD

En las páginas del Evangelio son numerosos los consejos que podemos encontrar, por lo que estos no han de reducirse solamente a la pobreza, castidad y obediencia. Sin embargo, estos tres, no siendo los únicos, representan de una forma especial la vida de Jesús.
Se les llama «consejos evangélicos» porque fueron predicados por Cristo en el evangelio y aparecen como una invitación para seguir más de cerca el camino que él recorrió en su vida. Una propuesta que tal y como recuerda el Concilio Vaticano II en LG 42 es realizada a todos los bautizados, pues tiene como fin la perfección de la caridad. Sin embargo, mientras los laicos viven estos consejos por el ejercicio de las virtudes, los consagrados han hecho una profesión pública de los mismos procurando mediante el ejercicio de estos una consagración “más íntima”.
En este libro se ofrece una reflexión sobre cómo los diversos personajes bíblicos que aparecen en torno a la gruta de Belén, en el Misterio de la Navidad, vivieron su entrega total a Dios por la práctica de alguno de los tres consejos evangélicos.

ESTASE ARDIENDO EL MUNDO

ESTASE ARDIENDO EL MUNDO

“Estase ardiendo el mundo”… no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca monta” Estas palabras de Santa Teresa -la Santa Madre para mí- han motivado la urgencia de ir desmenuzando el pensamiento y la espiritualidad de la enamorada de Cristo.
Siempre Santa Teresa ha sido actual, pero en este siglo XXI tan complicado y convulso… lo es más que nunca, por eso en estos librillos vamos extractando lo más significativo de ella y sus escritos, tratando de explicarlo un poco y servirlo en pequeñas dosis que quedan, así, al alcance de todos.
Santa Teresa no es patrimonio de curas y monjas, de unos pocos, sino que es compañera de camino de cualquier alma buena enamorada de Cristo.

CUANDO ARDE EL CORAZÓN

CUANDO ARDE EL CORAZÓN

José Román Flecha Andrés es sacerdote de la diócesis de León y profesor emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca. Entre sus obras descuellan sus manuales de
Teología Moral, sus obras Las Bienaventuranzas, Las obras de misericordia, Virtudes para una vida buena, los tres volúmenes de Buscadores de Dios y el dedicado a los Seguidores de Jesús. Comenta habitualmente los evangelios de los domingos para las emisoras El Sembrador (Chatsworth, California) y En Familia Radio (Phoenix, Arizona).

CONVIÉRTENOS

CONVIÉRTENOS, SEÑOR

Se habla del pecado como una cosa pasada, obsoleta, como una cosa absurda o como si fuera la cosa más inocente del mundo; cosas de viejitos, cuentos para niños. Vivimos junto a él durante años y años, tranquilamente, sin miedo alguno. Somos así de inconscientes: tenemos miedo a mil estupideces pero no tenemos miedo a lo que de verdad hay que temer. Opino que hoy en día es necesario alzar la voz y “clamar a voz en grito para denunciar al pueblo sus delitos”. No nos podemos callar el delito de haber olvidado a Dios, o de haberlo relegado al último lugar entre las propias preocupaciones.
Es muy necesario, repetir hasta la saciedad, intentar hacer comprender esa verdad tan reiterada en la Biblia, que hoy han borrado, que es que el pecado no solamente existe y es real, sino que el pecado es muerte.

Y VALDEDIÓS SIGUE LATIENDO…

Y VALDEDIÓS SIGUE LATIENDO…

Hace aproximadamente un año presentamos el primer volumen de “Latidos de Valdediós”, con los primeros cincuenta artículos. Parece mentira, pero ya está aquí el segundo volumen de la “serie”, que hemos titulado “Y Valdediós sigue latiendo…” con otros cincuenta artículos más. Os confieso que la primera sorprendida soy yo, y que veo la mano de Dios cuidando todo esto., porque de verdad que nunca pensamos que iban a tener tanta difusión y tantos seguidores que, viernes a viernes, nos leen y nos agradecen y nos alientan y animan a seguir. Reitero mi agradecimiento a mis queridos lectores, a quienes llevo en mi corazón, y por quienes rezo cuando voy a escribir, cuando ya he escrito, y cuando me escriben y me hacen comentarios, que casi siempre son una alegría y un estímulo para mi. Me da un poco de vergüenza cuando me paran por la calle y me saludan preguntándome: “usted es la que escribe en el periódico ¿verdad?” es verdad que me da apuro, pero al mismo tiempo me da alegría, porque significa que he llegado a su corazón, que no se han quedado indiferentes ante lo que han leído, y por eso me recuerdan y me reconocen.

MI CIELO EN LA TIERRA

MI CIELO EN LA TIERRA

Transportada por gracia al ciclo de la vida trinitaria. Santa Isabel de la Trinidad vivió su bautismo a fondo, según la forma propia de su vocación carmelitana. Entre las influencias humanas recibidas domina la de san Juan de la Cruz: había asimilado los más elevados principios de su teología mística por medio de una asidua lectura del Cántico y de la Llama. La meditación de las Epístolas de san Pablo y de las obras místicas de san Juan de la Cruz, las largas horas de silencio contemplativo, han obrado ese milagro. Por encima de todo, el Verbo se ha hecho el Maestro interior de su vida; según sus propias palabras: “Lo que Él me enseña adentro es inefable” Ahí se oculta la verdadera fuente de su doctrina y de su vida. Fue la hora del triunfo supremo de la gracia en su alma, la expansión en ella de las riquezas trinitarias de su vocación bautismal. Tales fueron los grandes pensamientos doctrinales que en forma rápida encaminaron esta vida, enteramente sencilla pero fiel, hasta las más altas cumbres de la unión divina. Son las verdades más fundamentales del cristianismo, y da gusto encontrar un alma santa que se eleva hasta Dios, sin milagros, sin mortificaciones extraordinarias, pero si en la pura línea del bautismo y la obediencia perfecta a la voluntad divina a través de la sencillez de los acontecimientos cotidianos.

LA FUERZA DEL AMOR

LA FUERZA DEL AMOR

No podemos amar a Dios despreciando al hermano. Son los dos amores de nuestra vida. Aunque cada persona tiene que recorrer su camino, vivir su vida, todos, de alguna
manera, nos parecemos y es fácil conectar con los otros, ya que estamos amasados con el mismo barro y somos compañeros de viaje en busca de la vida, de la luz, de la verdad
y del amor. Sabemos, no obstante, que hay muchas trampas en el amor y, con frecuencia nos engañamos, pues creemos que amamos de verdad, cuando lo que hay en verdad sólo son deseos pasajeros, nubes mañaneras que pasan sin dejar huella de bondad. Amar exige entregar la vida. Quien espere solucionar los problemas con recetas mágicas
venidas de fuera, se engaña a sí mismo. El amor, la paz, la libertad viven “escondidos” dentro de nosotros. Sólo cuando logramos descubrir esa fuerza misteriosa y oculta que
yace en nosotros, es cuando podemos ayudar a los otros. El amor se construye o se destruye poco a poco, minuto a minuto, de día y de noche, cuando el sol calienta y cuando el viento arrecia. Pero la tarea es obra del presente, no del pasado, pues si removemos el amargo pasado deja en nosotros un dejo de tristeza, un vacío que nos hunde en la depresión y en la desesperanza.

PROFECIAS VIVIENTES

PROFECIAS VIVIENTES

Que te roben tu reputación, que te roben tu dinero… ¡Ojalá te lo roben, si es que lo tienes! Tu buena imagen, tu reputación, tu buen nombre… y todo eso… ¿qué más nos
da? Lo único triste es que de verdad nos roben la alegría y la libertad de vivir el Evangelio. Y la gran pregunta es esta: ¿nos han robado el Evangelio? ¿Se lo robamos
nosotros a alguien, cuando empezamos a ser “razonables”, por la lógica humana? ¿Nos han robado la alegría de la Buena Noticia, la alegría de saber y de anunciar que somos
amados por Dios en Jesucristo con un Corazón de Hombre? ¿Nos han robado la Buena Noticia y vivimos enjaulados en estructuras vacías que nos oprimen, en “ropajes
pastorales y espirituales” -en rígidos ceremoniales- en recuerdos nostálgicos de formas de vida religiosa que en su día tuvieron un valor, pero que hoy solamente actúan como
un yugo opresor que nos ahoga el Evangelio y la Buena Noticia? ¿Cómo vivimos? ¿Soy libre de verdad para arriesgar por el Evangelio, para amar, para comerme el miedo que
pueda tener y jugármelo todo por Jesús? ¿O no tengo esa libertad, porque se van a enfadar algunos, porque me van a criticar los otros, porque no lo van a entender los de
más allá?

ESCUCHA SU LATIDO . ENCUENTRO CON JESÚS

ESCUCHA SU LATIDO . ENCUENTRO CON JESÚS

El título de este libro es evocador: Escucha su latido. Jesús era todo amor, todo bondad, todo corazón y san Juan tuvo la gran suerte de escuchar su latido. Muchos se acercan
fríamente a los evangelios desde la mente, sin corazón y, por lo tanto, no pueden escuchar el latido amoroso del Maestro. Quien se encuentra con él, quien opta por él,
entra en un nuevo estilo de vida y acepta los valores y criterios del reino. Los cristianos, cuyas vidas deben amoldarse a la de Jesús, han de preguntarse con
frecuencia por la identidad de Jesús, para no fabricarse un Jesús falso y responder a las preguntas, a las angustias y esperanzas de los pueblos. Cristiano es el que sigue a Jesús
y opta por el amor y la vida.
A todos aquellos que se preguntan si es cierto que hoy Jesús vive entre nosotros, les respondería: abrid los ojos y ved la cantidad de personas que van por la vida escuchando
el latido de los demás y abriendo el corazón a sus necesidades. Dios sigue hablando y lo hace a través de su Hijo, de los otros y de la misma naturaleza. ¡Dichos los que escuchan su latido!

FIJOS LOS OJOS EN JESÚS

FIJOS LOS OJOS EN JESÚS

¡YO QUIERO!… ¡¡CON TODA MI LIBERTAD Y CON TODA MI HUMANIDAD, YO QUIERO TENER MIS OJOS FIJOS EN TI Y MIRARTE ASÍ SIEMPRRE, como te estoy mirando ahora; acariciarte siempre, cogerte la cara siempre… y vivir herida por tu redención siempre!!

Y no me importa lo que pase y no me importa donde me pueda llevar la Providencia y este vivir herida por la redención. Lo único que me importa y lo único que pido es que el plan de su Amor subsista por siempre y los proyectos de su Corazón de edad por edad.
¡Que la Redención es nuestra empresa! ¡¡¡Que la Redención sea!!! y que a Él nadie le hiera ya… ¡para esto estoy yo! y que a Él nadie le toque ya… ¡para esto estoy yo! ¡Que Él permanezca! ¡Que a Él nadie le mueva de su Casa! ¡Que de verdad nosotras seamos su trono y seamos aquellas en las que Él reina!

VERSOS DE UN CORAZÓN EN BÚSQUEDA

VERSOS DE UN CORAZÓN EN BÚSQUEDA

A veces me parece que la Iglesia como cuerpo visible del Verbo encarnado, muerto y resucitado, no sería el mismo sin la mujer; sin su apasionada entrega al amor que ha esperado desde siempre. Sería una Iglesia quizás más fuerte; quizás más capaz. Pero no tendría el calor de la respuesta que sólo una mujer puede dar y mostrar. Porque el signo más espectacular de la Belleza de la Creación y de la Iglesia, es la mujer que arde de amor ante su Creador y Salvador. Y, por eso, nosotros los hombres, nos quedamos como embobados, admirando tanta hermosura.
¿Qué sería de nosotros, los hombres, los poderosos, los fuertes, sin la fe y la fidelidad de las mujeres? Lean el Evangelio y lean a nuestra querida Sor María Josefa. Ahí encontraremos en qué consiste amar a Dios.
Magdalenas que pierden su poca honra -¿y quién la quiere?- para ungir al Señor en Betania; Marías que acompañan a un Hombre abandonado a su muerte; Samaritanas sedientas en el pozo sin fondo del deseo… mujeres amadas por su Señor, tened piedad de todos aquellos que, como yo, olvidamos.
Enseñadnos a amar. Enseñadnos el camino de vuelta a Galilea.
Ricardo Franco Greño

ELIJO Y CONSAGRO ESTE TEMPLO

ELIJO Y CONSAGRO ESTE TEMPLO

Una cosa es tener conocimiento intelectual de lo que somos y otra cosa es la gracia de ser conscientes, de vivir sabiéndolo. No basta conocerlo intelectualmente, sino que se hace preciso encarnar en la vida eso que somos. Soy una hija de Dios, pero… ¿realmente lo soy? ¿Soy consciente de mi dignidad de hija de Dios? ¿Vivo en consecuencia con esto? ¿Lo recuerdo? ¿Lo llevo entrañado en mi o se me olvida? Y lo mismo, paralelamente: ¡Soy un templo de Dios! Esto yo lo se. Pero… ¿realmente esto afecta mi vida? ¿Cambia mi vida? ¿Soy consciente de que soy un templo de Dios con todo lo que eso signica? ¿Soy un santuaario de la gloria de Dios? ¿Un sagrario vivo que lleva a Dios Hombre dentro, el Cuerpo de Cristo dentro? ¿Soy consciente de eso? Porque si soy consciente de eso y lo tengo presente… ¡no puedo vivir de cualquier manera! Si soy consciente de que soy portadora de Dios, de que llevo y custodio a Dios dentro de mi, no puedo vivir de cualquier manera.