CATOLICISMO

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En este gran clásico, de carácter programático, del Padre De Lubac se perfilan los dos rasgos esenciales de la realidad católica. Por un lado, la dimensión «social» –la solidaridad universal como acontecimiento salvífico de la humanidad– y, por otro, la dimensión «histórica» –la significación de la temporalidad y de la historia–. El plan divino de la creación y redención es uno, como una es también la humanidad en cuanto realidad creada. La Iglesia fundada por Cristo está comprometida con la obra de unificación de la humanidad, dividida por el pecado y el egoísmo; en ella se inaugura la reconciliación universal. La dialéctica permanente entre persona y comunidad y entre inmanencia y trascendencia definen su ser y su obrar como sacramento de Cristo en el mundo. La Iglesia, igual que el hombre real, debe ser visible y tangible, al mismo tiempo que invisible y espiritual. Igualmente, no se pueden separar salvación del género humano y salvación individual. «La existencia socialmente más perfecta y más dichosa que pueda imaginarse sería sin duda la cosa más inhumana del mundo, si no estuviera acompañada de una auténtica renovación de la vida interior; de la misma manera que la vida interior no sería más que pura mistificación si se replegara sobre sí misma en una especie de egoísmo refinado». (Hans Urs von Balthasar, El cardenal Henri de Lubac).
Aspectos sociales del dogma

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Editorial

Autor

Subtítulo

Aspectos sociales del dogma

Edición

1

Encuadernación

Rústica

Formato

15,5 x 22

ISBN

9788413390031

Páginas

404

Colección

Idioma

Fecha Publicación

11/1/2019

IBIC

HRC HRCM

Temática

Info Autor

Henri de Lubac (1896) entró en la Compañía de Jesús en 1913 y fue ordenado sacerdote en 1927. Fue profesor de Teología Fundamental en Lyon y miembro del Instituto Católico de París. Participó como perito en la Comisión Teológica para la preparación del Concilio; miembro de la Comisión Teológica Internacional y consejero del Secretariado para los no cristianos y los no creyentes. En 1983 fue nombrado cardenal por Juan Pablo II. Murió en 1991.