LENIN

15,38

El revolucionario que no sabía demasiado
Los ensayos y folletos de Lenin han sido leídos habitualmente como los textos de un revolucionario ortodoxo, intransigente y autoritario. Los escritos que se publican en esta antología y el estudio preliminar que la acompaña presentan una interpretación muy diferente: la historicidad de su radicalismo revolucionario le obliga a pensar los términos de las luchas en sus contextos específicos; su convicción ideológica caracteriza su manera de pensar en la naturaleza política de todo acontecimiento económico y social; su definición de los procesos constituyentes procede de la concreción del campo de batalla en el que se configuran. El Lenin de la construcción del partido, de la toma del poder y de la revolución después de la revolución, se convierte en este volumen en un interlocutor válido para el diseño de estrategias desde las que reconstruir el horizonte de emancipación que se requiera.

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Información adicional

Editorial

Autor

Subtítulo

El revolucionario que no sabía demasiado

Edición

1

Encuadernación

Rústica

Formato

13,5 x 21

ISBN

9788483197073

Páginas

168

Colección

Idioma

Fecha Publicación

01/01/2012

Temática

Info Autor

La vida y la obra de Vladímir Illich, Lenin (1870-1924), va ligada a los dos acontecimientos revolucionarios más importantes del siglo XX: la revolución rusa y la construcción de una sociedad comunista. Tanto sus escritos políticos, como Qué hacer (1902), El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916) o El Estado y la revolución (1917), como sus apuntes filosóficos y sus ensayos sobre literatura y crítica social, como Materialismo y empiriocriticismo (1908), acompañan los caminos de la revolución. Expulsado de la universidad por sus actividades de oposición al régimen zarista, Lenin participó en numerosos grupos de formación marxistas donde estudió las obras de Marx y Engels, la filosofía de Hegel y los panfletos de los radicales franceses. En sus estancias en París, Londres o Berlín se ocupó del movimiento obrero occidental y tomó contacto con Grigori Plejánov, Karl Liebknecht y Paul Lafargue. Exiliado en Siberia primero y después en Suiza, la insurrección de 1905 le permitió comprender la complejidad de la sociedad rusa de la época y diseñar modelos de acción política que sirvieran al cambio de régimen. Enfrentado a las tareas de construcción de un nuevo país, la URSS, formando parte del Gobierno, agotó sus días en la continua reforma de la nueva sociedad.