LOS MALDITOS LETREROS

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El libro cuenta las historias reales de lo sucedido a veintiocho personas de SAUCELLE, que a punto estuvieron de ser ejecutadas por la aparición de un letrero, escrito con un trozo de teja colorada en una peña entre el 20 y 25 de diciembre de 1937, que ponía «VIVA EL COMUNISMO». La intervención del teniente de la guardia civil, Manuel Herrero Reyes, haciéndose responsable de que los hombres llegaran vivos a la Prisión Pro-vincial de Salamanca, enfrentándose a los jefes falangistas y milicianos, desplazados al pueblo para su detención (los cuales llegaron con la orden de ejecutarlos por el camino) evitó la masacre y que se quedaran huérfanos ochenta y dos niños y sus madres viudas. El mismo letrero de «VIVA EL COMUNISMO», este escrito con tiza blanca, apareció en las puertas de madera de un corral de BARRUECOPARDO, en la noche del 20 al 21 de enero de 1938. Teniendo como consecuencia que doce hombres y una mujer fueran detenidos e ingresados en la prisión comarcal de Vitigudino (de entre ellos tenía que salir el autor del tal escrito). Ignacia, la mujer de Nicolás, uno de los médicos del pueblo (también detenido) y el maestro Marcial fueron conducidos a la Prisión Provincial de Salamanca, donde fueron procesados.

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Información adicional

Editorial

Autor

Edición

1

Encuadernación

Rústica con solapas

Formato

15 x 21

ISBN

9788413742953

Páginas

276

Colección

Idioma

Fecha Publicación

12/10/2020

Temática

Info Autor

Mateo Vallejo Fernández, natural de Barcelona, 1950. En la actualidad, reside desde 1982 en Saucelle, provincia de Salamanca (Comunidad de Castilla y León, España), donde trabaja en el ramo industrial como autónomo durante 32 años. Con una experiencia de veinte años más trabajados en el mismo ramo como emigrante en 1960 en el Principado de Andorra, donde en su juventud se aficionó a la lectura con los tebeos de El Capitán Trueno, El Jabato, Tintín, Mortadelo y Filemón, así como novelas de clásicos como Julio Verne, Víctor Hugo y de Marcial La Fuente Estefanía y José Marroquí, con sus obras del oeste americano. En 1980, recuperándose de una rotura del tendón de Aquiles, producida jugando un partido de fútbol (otra de sus pasiones), comenzó a escribir sus primeras novelas. Una vez recuperado, a ratos y cuando su trabajo se lo permitía, continuó escribiendo otras cuatro novelas, algunas terminadas, otras a medio terminar, metidas en un cajón para darles un buen retoque.