LAS REGLAS DEL SOLDADO DE CRISTO

12,02


Es de hombres caer y de héroes levantarse. No obstante, sucede que muchas almas, deseando salir de algún vicio, pecado o defecto que se quiere corregir, no encuentran modo o camino que les ayude a ello. Este libro, al igual que a un soldado se le forma, capacita y motiva para hacer frente a la batalla con coraje, entusiasmo y valor, es una ilustración, un camino, una forma en donde encontrarás, por un lado, un Decálogo al estilo del ejército a saber discernir de dónde nos vienen nuestros pensamientos, según las enseñanzas de San Ignacio, en su discreción de espíritus, y a entender por qué se sufren escrúpulos, pero con novedades para una mayor comprensión asimismo, se exponen unas reglas que ayudarán a conocer mejor a una persona y a no dejarse llevar tan solo de la primera impresión y no llevarnos a engaño unos hábitos a seguir que te ayudarán a ser constante en el bien comenzado, así como un método y una forma de sacar provecho en la meditación de un pasaje de la Historia Sagrada y cómo emplear un retiro espiritual para mejor reparar al Señor y unirse a Él. Por otro lado, en el último apartado, «Quiero creer en Dios», se trata el tema de cómo entender el motivo por el que uno llegó a perder la Fe en un Creador, y un camino para recobrarla. Además, se añaden algunas enseñanzas de las Sagradas Escrituras, en las que es el mismo Dios el que te ilustrará a través de ellas.

Categorías: , Código SKU: 9788411450782 Etiqueta: Marca:

Información adicional

Peso 138,93 g
Editorial

Autor

Edición

1

Encuadernación

Rústica con solapas

Formato

15 x 21

ISBN

9788411450782

Páginas

110

Colección

Idioma

Fecha Publicación

10/28/2022

IBIC

Temática

Info Autor

Este libro fue inspirado en base a las grandes enseñanzas que San Ignacio de Loyola nos transmitió en sus ejercicios espirituales. Por otro lado, en los inspiradísimos decálogos de la Infantería de Marina y de la Legión del glorioso Ejército español, creados para mantener no solo la disciplina, sino el buen espíritu del soldado. También en el deseo de ayudar a algunas almas necesitadas de la misericordia de Dios, ya que Él solo espera un pequeño gesto de buena fe y deseo para enriquecerla con su Gracia y, como valiosa flor, ayudarla a que crezca para llevarla y presentarla al Padre y goce eternamente de su amistad, su gracia y de la visión eterna de su Esencia Divina, es decir, de la mayor visión de Dios según sus méritos adquiridos en la vida terrenal. Bien se sabe que todo aquel que entra a servir en la milicia de un Ejército debe despojarse de sus vestiduras y asumir el nuevo uniforme, decálogo de la unidad y estilo de vida. Y así también Cristo, el Gran Rey del Ejército Cristiano, quiere que quien entre en su servicio y quiera seguirle como discípulo, como buen soldado lleno de un gran espíritu y entusiasmo en servir a tan gran Señor, se niegue también a sí mismo y se revista con el uniforme del hombre nuevo… y asuma su Decálogo y enseñanzas para que, siguiendo fiel a ese espíritu, y viendo Él al que más se destaque, sepa recibir el premio merecido y reciba en esta vida gracias y bendiciones, y en la otra vida sea premiada con la salvación eterna y galardonada con una mayor visión de la Esencia de Dios o gloria celestial en premio por su esfuerzo y fidelidad.

País Autor:

España