EL PASAJERO

20,14

La obra poética de Ramón María del Valle-Inclán está reunida, a modo de trilogía, bajo el título «Claves líricas». Uno de los poemarios que la integran es «El pasajero», treinta y tres partituras modernistas, de carácter existencial y sensorial belleza, sobre soledad, tiempo, pasión, dolor. La voz poética, rubeniana, pertenece a un caminante que, mediante el crisol de signos ideográficos, estéticos, nos abre caminos de lectura, en uno y otro sentido, por un paisaje de rosas, flor símbolo de razón y emoción, de mística y liturgia, de vida y muerte.

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Información adicional

Editorial

Autor

Subtítulo

The Passenger

Edición

1

Encuadernación

Rústica

Formato

19 x 27

ISBN

9788417716615

Páginas

62

Colección

Idioma

IBIC

DB

Temática

Info Autor

Ramón María del Valle-Inclán nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra (1866). Prolífico autor de teatro, poesía, novela, ensayo y textos periodísticos, fue miembro de la llamada Generación del 98 (grupo de autores muy críticos con las normas sociales y la crisis económica, política e incluso moral que asolaron España tras perder la guerra contra Estados Unidos) y uno de los artistas más destacados de la Edad de Plata de la literatura española. Comenzó a estudiar Derecho por imposición paterna en la Universidad de Santiago de Compostela. Aunque sus resultados académicos eran muy irregulares, durante esa época entró en contacto con el mundo cultural y político gallego, participando activamente en el ambiente periodístico. Sus primeros trabajos creativos aparecieron en las revistas «Café con Gotas» y «La Ilustración Ibérica». Pero fue su asistencia a una conferencia de José Zorrilla lo que definitivamente marcó su vocación literaria. Al morir su padre abandonó los estudios universitarios y pasó una etapa en Madrid. La situación del país era difícil: muchos lugares públicos hacían de improvisados estrados desde lo que reclamar soluciones y exponer ideas. Apasionado tertuliano de opiniones férreas, el ingenio de Valle-Inclán iba ganando relevancia entre los círculos intelectuales. Por entonces vivía de colaboraciones en periódicos. Tras un paso por México, donde comenzó a escribir los relatos de su primer libro, «Féminas», regresó a Pontevedra para aliviar la morriña ataviado con su característica capa, sobrero, polainas, barba larga y dialéctica, muy influenciado por el decadentismo europeo de Gabriele D?Annunzio y la lingüística vanguardista de René Ghil. Regresó a Madrid como funcionario del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Durante esta segunda etapa en la capital disfrutó y padeció su ambiente bohemio activamente. Entabló amistad con Pío Baroja, Azorín y Jacinto Benavente, y decidió dejar de escribir en prensa para defender y afianzar su estilo literario. Publicó su segundo libro, «Epitalamio. Historia de amores», y participó como actor en diversas obras teatrales. Una pelea con Manuel Bueno Bengoechea le acarreó la amputación de un brazo. Algunos amigos decidieron montar su texto teatral «Cenizas» para recaudar fondos y costearle una prótesis ortopédica. El comienzo de su amistad con Rubén Darío le marcaría profundamente. Su obra «Sonatas: Memorias del Marqués de Bradomín» supuso un gran modelo de prosa modernista en la literatura española. Valle-Inclán se casó con la actriz Josefina Blanco y, en calidad de director artístico, la acompañó de gira teatral por Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Se adhirió al carlismo, ideología tradicionalista contraria a la sociedad surgida tras la revolución industrial, al sistema parlamentario y al centralismo político. La Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado creó la asignatura Estética de las Bellas Artes para que ejerciera como docente. Cabe destacar aquí su trabajo «La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales», un compendio sobre su ética y técnica literaria, con trasfondo pitagórico y neoplatónico, muy influido por conocimientos teosóficos, esotéricos y herméticos. La década de 1920 lo consagró como escritor y, sobre todo, renovador ideológico. Manifiesto opositor a la dictadura de Primo de Ribera, a este período pertenecen la novela «Tirano Banderas», para muchos su obra maestra; la serie «El ruedo ibérico», a semejanza de «Episodios nacionales», de Pérez Galdós; la obra teatral «Luces de Bohemia», cumbre del esperpento, género que deforma sistemáticamente la realidad a partir de sus rasgos más grotescos, absurdos, mediante un lenguaje coloquial, desgarrado, cínico; y el volumen «Claves líricas», al que pertenece el poemario «El pasajero». Con la proclamación de la Segunda República, Ramón María del Valle-Inclán fue nombrado Conservador General del Patrimonio Artístico, puesto del que dimitió para dirigir el Ateneo de Madrid y, un año más tarde, la Academia Española de Bellas Artes en Roma. De regreso a España, ya muy enfermo, falleció en una clínica de Santiago de Compostela, La Coruña (1936).